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Los Kawesqar son un pueblo indígena que habitaba en los canales de la Patagonia. Vivían sobre sus balsas navegando en búsqueda de colonias de lobos de mar y de mariscos para subsistir. Una de las áreas donde se desarrolló esta cultura se llama Katalalixar, hoy una Reserva Nacional que comprende 1.256.300 hectáreas y cuyo mar ha sido explorado en profundidad por el equipo científico de Oceana para llevar adelante un plan de conservación y salvaguardar esta zona de la amenaza constante que significa la industria salmonera en la Patagonia.

Lo que hace a Katalalixar un ecosistema marino tan importante encuentra su respuesta en la mezcla de aguas, donde confluyen los deshielos de los glaciares, con la desembocadura de ríos y el mar. Acá se produce un quiebre o barrera natural en la composición de la fauna marina, encontrándose muchas especies de invertebrados que se distribuyen desde la isla grande de Chiloé hasta el sur de la Península Taitao y especies típicas de la Península Antártica, que llegan hasta las islas que bordean el Golfo de Penas.

Katalalixar, barrera natural de la Patagonia, se presentaba entonces como una zona cuyos ecosistemas marinos merecían ser investigados en profundidad, y fue así como Oceana, Conaf y la Universidad de Magallanes acordaron trabajar en expediciones científicas que recopilaran la información necesaria y sentaran las bases para su protección.

Con la destreza única de los navegantes de la Patagonia, se exploró desde las orillas hasta el fondo de los canales, estudiándose tanto los ecosistemas terrestres como los marinos, recorriendo lugares de difícil acceso y haciendo frente a las inclemencias del tiempo.

Con científicos de diversas disciplinas, acompañados de un equipo audiovisual, se confirmó la diversidad ecosistémica de Katalalixar, siendo un punto de encuentro entre especies que frecuentan lugares más australes, como la Antártica y otras que proceden de aguas más templadas. Por ejemplo, se pudo registrar, a poca profundidad, especies que comúnmente habitan otras zonas, como el huiro palo, que hasta entonces sólo se registraba hasta Chiloé, además de contabilizar 80 especies de macroalgas y más de 40 invertebrados asociados a ellas.

En la segunda expedición, las ambiciones fueron mayores y se emprendió rumbo a lugares poco frecuentados. El equipo de científicos de Oceana se internó por canales de poca profundidad, con rocas emergiendo hasta la superficie, siendo probablemente el primer barco de investigación en acercarse a las islas que colindan con el Océano Pacífico al oeste de la Reserva Nacional Katalalixar.

Durante este viaje se registró por primera vez un pejerrata, anteriormente visto en aguas cercanas a Nueva Zelanda, mientras que los especialistas notaron una gran abundancia de langostinos de los canales, alimento perfecto para delfines y lobos marinos. Con las evidencias recogidas, fue posible complementar registros de la enorme cantidad de especies que se vinculan a la presencia de bosques de macroalgas, y se hicieron los primeros trabajos ecofisiológicos para conocer el rol ecológico de algunos animales en estos ecosistemas.

El último viaje se realizó a los ecosistemas marinos que están más cerca de los glaciares, entre los canales Baker y Martínez, donde aumenta la presencia de agua dulce y sedimentos diluídos. Ahí fue posible detectar que el cambio de salinidad en el agua superficial hacía desaparecer los bosques de macroalgas, siendo reemplazados por enormes praderas de algas filamentosas, las que sirven de alimento a peces juveniles de la zona como el colde, un pequeño pero abundante pez de la Patagonia, alimento de mamíferos y aves marinas.

Las tres expediciones a Katalalixar fueron sólo el puntapié inicial para el trabajo que se vislumbra a futuro en la zona. Los viajes confirmaron que el maritorio de esta reserva debe ser protegido, y con ello en mente, Oceana continuará las exploraciones necesarias para entregar los antecedentes científicos que hagan de este lugar una nueva área marina protegida.

Participantes de las expediciones:

  • Dr. Matthias Gorny / Jefe expedición ROV y Dropcams
  • Lucas Zañartu / Camarógrafo submarino y de superficie y dron
  • Germán Zapata / Asistente ROV y ciencia
  • Mauricio Altamirano / Fotografía submarina
  • Sebastián Rosenfeld / Jefe de muestreo intermareal
  • Fabio Méndez /Muestreo intermareal
  • Samuel Alcaíno / Muestreo intermareal
  • Juan Pablo Rodriguez / Muestreo intermareal
  • Raúl Pereda/ CONAF Catastro Flora y Fauna terrestre
  • Ángel Miranda / Conaf
  • Dr. Américo Montiel / Jefe equipo muestreo bentos
  • Dra. Claudia Andrade / Muestreo bentos
  • Felidor Paredes / Conaf
  • Sarah Bedolfe / Asistente científica

Embarcaciones: Mary Paz 2 / Exploradores Patagonia 2 / Aguilaf

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